El encarecimiento de la canasta básica alimentaria en México sigue golpeando el poder adquisitivo de las familias, y en Puebla el impacto es especialmente severo, más de la mitad de la población que percibe un salario mínimo no logra cubrir sus necesidades básicas de alimentación.

Así lo advirtieron académicos del Centro de Investigación e Inteligencia Económica (CIIE) de la UPAEP, quienes presentaron su más reciente análisis sobre la evolución de precios de alimentos a nivel nacional, estatal y municipal.

El director del CIIE, Alfonso Mendoza Velázquez, explicó que este ejercicio, único en su tipo en el país, no solo da seguimiento a precios individuales, sino que calcula el costo real de la canasta básica con un enfoque regional.

“Esto nos permite entender con mayor precisión cómo la inflación impacta en la vida cotidiana de las familias mexicanas”, señaló.

De acuerdo con el estudio, en Puebla el 52% de la población económicamente activa percibe apenas un salario mínimo, lo que coloca a una amplia proporción de hogares en condiciones de vulnerabilidad, particularmente en zonas urbanas.


“Para una familia de cuatro integrantes con un solo ingreso, el salario mínimo no alcanza ni para cubrir la alimentación básica, especialmente en ciudades donde los precios crecen más rápido”, comentó Óscar Salomón Castañeda Lozada, profesor de la Facultad de Economía de la UPAEP.

Alimentos al alza

El reporte identifica incrementos significativos en productos clave de la dieta mexicana durante febrero de 2026:

Jitomate: +84.2%

Limón: +46.0%

Chile: +29.8%

Papa: +15.2%

Bistec de res: +12.3%

Estos aumentos están vinculados a condiciones climáticas adversas en zonas productoras, problemas sanitarios en el ganado y presiones en la cadena de suministro.

Además, factores internacionales —como conflictos en Medio Oriente— han impactado los precios de energéticos y fertilizantes, lo que anticipa un posible agravamiento de la inflación alimentaria en los próximos meses.

El análisis del CIIE revela que el encarecimiento de alimentos es más acelerado en zonas urbanas, donde los precios crecen por encima del 6%, mientras que en áreas rurales el aumento ronda el 5%.

Esta diferencia profundiza la desigualdad, ya que en las ciudades los costos son mayores sin que exista un incremento proporcional en los ingresos.

Los especialistas señalaron que, si bien existen esfuerzos gubernamentales como el aumento al salario mínimo y acuerdos con empresas, estos no han sido suficientes para contener el alza en los precios.

“El incremento salarial va en la dirección correcta, pero no compensa el ritmo de crecimiento de la canasta básica”, coincidieron.

Asimismo, advirtieron que elementos como la inseguridad, los costos logísticos y la disminución de capacidades institucionales en el sector sanitario también inciden en el encarecimiento de los alimentos.

Recomendaciones para las familias

Ante este panorama, el CIIE emitió una serie de recomendaciones para mitigar el impacto en el gasto familiar:

Comparar precios entre mercados

Priorizar productos de temporada

Evitar gastos innecesarios

Planificar compras

Utilizar herramientas digitales para monitorear precios

Diversificar fuentes de ingreso

“Hoy más que nunca, la información es clave para tomar decisiones. Este tipo de monitoreo permite a las familias cuidar mejor su gasto”, destacó Luis Enrique Muñoz López.

Monitoreo permanente

Montserrat García Vásquez explicó que el análisis se construye con datos del INEGI y permite observar la evolución de precios desde 2018, diferenciando entre zonas urbanas y rurales.

Además, el CIIE habilitó un portal interactivo para consultar en tiempo real el comportamiento de los precios.

El reporte se publicará de manera bimestral, con posibilidad de convertirse en mensual.

“El objetivo es generar información útil y oportuna para la sociedad y los tomadores de decisiones”, concluyó Mendoza Velázquez.