Las aspiraciones de Francisco Romero Serrano de trascender en la escena política están por naufragar. Su estilo de vida y sus rabietas contra el inquilino de Casa Aguayo pasaron factura. Hoy es funcionario en desgracia.
Romero Serrano es un personaje controvertido, polémico. Supo acomodarse con la nueva clase política, movió sus fichas, en el momento oportuno, fue generoso y afable con la 4T; en concordancia, se le recompensó y no fue cualquier puesto, fue designado como el titular de la Auditoría Superior del Estado.
Agonizaba el mes de noviembre cuando el Congreso lo eligió como titular de la Auditoría Superior del Estado de Puebla, para el periodo 2019 a 2026, con posibilidad de ser ratificado por siete años más. El respaldo fue unánime, 27 votos a favor, 10 en contra, dos abstenciones y dos votos nulos.
En aquella ocasión, la diputada morenista María del Carmen Cabrera Camacho, elogió el perfil de nuestro personaje, lo calificó como persona “honesta y capaz para desempeñar el cargo”; incluso, minimizó los señalamientos de la oposición. Sin embargo, después de dos años, el escenario es totalmente diferente. Hoy es un “apestado”.
Conforme pasaron los años, Romero Serrano perdió el piso. No cumplió con los acuerdos y comenzó a distanciarse de su principal aliado. Además, hizo negocios al amparo de su posición de poder. Ignoró las recomendaciones y consejos de aquellos que lo cobijaron para hacerse de la Auditoría. Los traicionó. Aunado a los escándalos y pleitos por su vida excéntrica, incluidos los líos de faldas, los cuales distan de los principios de la 4T.
No obstante, la bomba estalló la madrugada del 23 de octubre de 2021, una discusión familiar, por su estado etílico, terminó en bronca e inquietó a los vecinos de las calles Vista Magnolia y Vista Celeste del exclusivo fraccionamiento La Vista Country Club, quienes hartos de los constante escándalos llamaron a la policía
Según relatos de los vecinos, fue un pleito con golpes, gritos y armas de fuego incluidas, estas eran de los escoltas de ambos.
De los hechos tomaron conocimiento los guardias privados de La Vista y elementos de la policía municipal de San Andrés Cholula, quienes rescataron a la esposa cuando era perseguida. Tras el incidente, se levantó una denuncia ante la Fiscalía General del Estado por el delito de violencia familiar en agravio de Josseline Zurita y el hijo de ésta que sufre de autismo.
Pasaron los días y las semanas, el incidente salió a la luz pública. Pero nuestro personaje convenció a su esposa para salir en un video y desmentir el incidente.
“No soy una mujer maltratada, ni yo ni mi hijo, ni ninguna de las niñas, estamos unidos, estamos en tiempos de paz y de unión. Lamentablemente están tratando de desestabilizar el núcleo de mi esposo, le damos las gracias a todos los amigos que nos están apoyando, sobre esto, no sabemos quién sea el autor”, señaló en el video en cuestión; por su parte, Romero Serrano se mostró como marido cariñoso.
Sin embargo, Josseline sí fue maltratada y agredida.
La carpeta de investigación incluye una entrevista a uno de los trabajadores de seguridad de La Vista y a otros elementos de seguridad privada. Además de entrevistas a ocho escoltas adscritos al auditor, quienes después del incidente fueron reasignados a otras funciones.
Ante este escenario se giró una orden de aprehensión en contra de Romero Serrano por el delito de violencia familiar. La orden la obsequió la juez de oralidad penal y ejecución del sistema acusatorio adversarial de la región judicial centro-poniente con sede en Cholula, Karla Patricia Ambrosio Vargas.
El titular de la Auditoría no fue detenido en aquella ocasión, fue advertido a tiempo; además, sus abogados le aconsejaron tramitar un amparo, el 1210/2021.
Los días transcurrieron y el auditor hizo caso omiso a las recomendaciones del gobernador Miguel Barbosa, con quien se distanció a principios del 2021.
La traición
Romero Serrano traicionó y conspiró contra el mandatario estatal y el hoy secretario del Trabajo, Gabriel Biestro. Se alió con Claudia Rivera e Ignacio Mier. Intentó descarrilar el barbosimo, pero su sueño naufragó.
Se peleó con la BUAP y su entonces rector, Alfonso Esparza, y fracasó; incluso, el gobernador Barbosa cargó con el costo político de esa disputa.
Aunado a esto, Romero Serrano está en la mira por su participación en empresas dedicadas a la evasión fiscal, mejor conocidas como “factureras”; incluso, se comenta que la ruta del dinero llega hasta Tecamachalco, tierra de uno de los operadores más importantes, en estos momentos, del presidente Andrés Manuel López Obrador y del titular de la CFE, Manuel Bartlett.
Con las horas contadas
No obstante, no hay plazo que no se cumpla, la guillotina está por caer sobre Romero Serrano, quien tendrá que separarse temporalmente de su función como titular de la Auditoría Superior del Estado.
El 14 de febrero, durante la sesión ordinaria del Congreso, la Mesa Directiva dio lectura a la medida cautelar con folio 631/2021/Cholula, donde se hace le atribuye a Romero Serrano el aparente delito de violencia familiar contra el menor A.Z.B, y quien es representado por el abogado Arturo Almonte Carrera.
De esta forma, diputados de la LXI Legislatura dieron cuenta de haber recibido la notificación emitida por el Juez de Control de la Región Centro-Poniente, donde se informa de la medida cautelar en contra de Francisco Romero Serrano para la suspensión temporal en su función como titular de la Auditoría Superior del Estado.
La semana pasada, el Congreso local aprobó el paquete de reformas que permitirá la creación de la Comisión de Control, Vigilancia y Evaluación de la Auditoría Superior del Estado, con la facultad de destituir al auditor en turno si así lo considera, en caso de incurrir las faltas graves que pongan en duda su función, no obstante, la orden de la suspensión fue dictaminada por un Juez de Control.
Recordemos, Romero fue presidente del Consejo de Organismos Empresariales (COE) y ex dirigente del Sindicato Nacional de Empresarios (Sindemex), antes de ser el auditor general de la Auditoría Superior del Estado de Puebla. Ahora el sueño de permanecer más de un lustro naufraga. La ambición lo corrompió.












