Rafael Quiroz Corona fue un apasionado de la política y del cine. Analista político, ferviente seguidor de La Franja, amante de la gastronomía poblana.

Trabajó en los ayuntamientos de Blanca Alcalá y Claudia Rivera, en ambas administraciones fungió como coordinador general de Comunicación Social; posteriormente, asesoró al otrora presidente la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado de la LX Legislatura, Gabriel Biestro.

Quiroz Corona, de 53 años de edad, falleció el miércoles 16 de febrero, por complicaciones asociadas al virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19. El analista político estuvo internado por espacio de un mes en el ISSSTEP.

No obstante, dejó un legado interesante.

A principios del año 2011 fundó Embryonic Producciones, una plataforma de animación e impulsora de talentos. Gracias a esta iniciativa nació Elena y las sombras, un cortometraje en stop motion realizado por creativos poblanos con apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) que cosechó triunfos desde el inicio de su proyección en distintos festivales.

En 2016 ganó el Premio al Cortometraje en Línea del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), ese año recibió una Diosa de Plata como mejor cortometraje animado, y fue nominado a un Ariel en la misma categoría.

Elena es una niña que siempre está aburrida, y Félix, su vecino, es un niño ciego que compartirá con ella su forma de percibir el mundo, lo que resultará en experiencias fantásticas.

Ese es el argumento en Elena y las sombras, un cortometraje en stop motion.

El stop motion es una técnica de animación que simula el movimiento de objetos estáticos mediante la secuencia de fotografías fijas, cada una con una variante mínima que al proyectarse una tras otra recrea un movimiento continuo.

Para Elena y las sombras se realizaron 24 imágenes por segundo, lo que dio un acabado más fluido y realista. En total el cortometraje dura siete minutos, para lo que debieron hacerse más de 10 mil fotografías, aunque la parte más complicada en la realización fue la animación, a la que le dedicaban doce horas diarias después de la filmación.

Todo en el cortometraje está hecho a mano.

En aquel año, Quiroz Corona, director general de Embryonic Producciones y productor ejecutivo de dicho cortometraje, expresó su satisfacción por los logros alcanzados por este proyecto; además, agregó, “esta es la muestra de los alcances que el trabajo en equipo puede lograr, y plantea nuevos retos para nuestro estudio que ahora realizará proyectos con mayor impacto entre el público alternando técnicas de animación y fortaleciendo la animación digital para entrar al mercado comercial”.