El mexicano lleva la fiesta en la sangre, ni importa el día, ni el lugar, todo sea por celebrar. El mejor ejemplo fue la pachanga que se armó en plenas instalaciones de la presidencia municipal de Chignahuapan, la cual se convirtió en un salón de fiestas
El motivo era agasajar a Jéssica Correa, una funcionaria del área de infraestructura, organizaron un Baby Shower. Incluso, los asistentes desafiaron a la covid-19 y minimizaron el reciente brote en las instalaciones en cuestión.
Fue una fiesta en grande, hubo de todo, los típicos concursos de un festejo de Baby Shower; no obstante, a parte de los burócratas, se dieron cita familiares y amigos de la festejada.
La pachanga en cuestión no pasó desapercibida, a pesar de que los organizadores solicitaron “discreción”. Sin embargo, no faltó aquel funcionario que subió a sus redes sociales, léase Facebook e Instagram, y el escándalo estalló.
Los ciudadanos comenzaron a cuestionar el uso de espacios públicos para eventos privados, “es un abuso”, denunciaron; además, exhibieron los malos tratos de los burócratas hacia los ciudadanos cuando realizan algún trámite.
Por cierto, el alcalde de Chignahuapan, Lorenzo Rivera Nava, no anda ausente, se recupera de la covid-19, dio positivo haces unos días.












