Yanelli vive una auténtica pesadilla. Fue víctima de una doble violación, primero en 2016 y un año después por los mismos agresores, sin embargo, existen nulos avances en la investigación. Harta de la indiferencia de las autoridades, el día miércoles 8 de junio decidió protesta frente a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado.
Con una cartulina morada en las manos, denunció que lleva seis años exigiendo justicia para que las autoridades castiguen a los sujetos que la violaron en dos ocasiones.
Un 8 de junio, pero de hace 6 años, la vida de Yanelli cambió por completo, esto al sufrir de una agresión sexual por sujetos cuando viajaba a bordo de un taxi colectivo en el municipio de Huauchinango.
La joven levantó su denuncia y gracias a la identificación de uno de los presuntos violadores éste fue detenido.
Un año después, sin que hubiera algún resultado en la condena del detenido, Yanelli fue violentada sexualmente una vez más, pero ahora al interior de su domicilio, frente a su hija y por los cómplices del encarcelado, de acuerdo con la afectada.
En este segundo episodio sus verdugos le grabaron la leyenda “puta” en el pecho con cortes de una navaja, la chica en su intento por defenderse perdió el oído y visión del ojo izquierdo y pese a todo ello indica que la justicia no persiguió a sus agresores.
“Un año después de mi primera denuncia del 2016 se metieron a mi casa otra vez, me violaron delante de mi hija y a consecuencia de esa agresión me quedé ciega de este ojo (izquierdo) y perdí mi oído izquierdo. Me marcaron la palabra puta en mi pecho”, recordó entre lágrimas.
Yanelli exige justicia y castigo a sus agresores. La carpeta de investigación sigue abierta, argumenta la Fiscalía; sin embargo, su caso está en la congeladora.
“Seis años de la primera carpeta de investigación y cinco años de la segunda del 2017. A tantos años, sigo contando mi historia. Aunque a veces me canso, creo que es mi derecho acceder a la justicia”, refirió.
Un 8 de junio, pero de hace 6 años, la vida de Yanelli dio un viraje y marcó su vida; en estos años, su voz no encuentra eco. Exige justicia y la detención del resto de sus agresores.












