Los 10 mil nuevos árboles que formarán el cinturón verde de la Zona Metropolitana de Puebla, serán generadores de agua y oxígeno,  regularán temperatura y albergarán fauna urbana, en el proyecto ambientalista de Alejandro Armenta Mier, que rompe con una inercia de décadas sin que se realizará una restauración arbórea en la zona de mayor concentración humana en la entidad, señalaron especialistas en diversas áreas naturales.

Consultados sobre el tema, enfatizaron que este bosque urbano, con individuos fuertes de 2 a 4 metros de altura, se conforma de especies endémicas como acacias, fresnos, palo dulce, tronadora y cedros blancos, listos para continuar su crecimiento, para el bienestar de las familias poblanas. La plantación masiva se realizará en Parque Ecológico, Centro Integral de Servicios (CIS) y Parque Juárez, aunque sus  efectos trascenderán al ser una acción global que pone a Puebla a la vanguardia en temas medioambientales.

Profesionales en ingeniería ambiental, agronomía, biología, expertos en reproducción de especies arbóreas, coincidieron en señalar que el proceso de repoblación, incluso antes de iniciar otros proyectos de infraestructura urbana, determina el compromiso tangible por aumentar y cuidar los recursos naturales

De acuerdo a especialistas de la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (SMADSOT), una reforestación urbana con 10 mil árboles representa una intervención ambiental estratégica con impactos medibles en la calidad del aire, la regulación del agua, la salud del suelo y la recuperación de biodiversidad urbana. Esta acción constituye una forma de infraestructura verde capaz de generar beneficios ambientales acumulativos durante décadas.

Al abundar sobre estudios en la materia, la titular de la SMADSOT, Mayra Orellana Caballero, junto con las direcciones de  Biodiversidad; Gestión de Riesgos y la de Seguridad Hídrica, detallaron que respecto a los Impactos en la calidad del aire, esta acción representa captura de dióxido de carbono (CO₂) porque cada árbol urbano puede capturar entre 10 y 25 kilogramos de CO₂ por año, dependiendo de la especie y su etapa de crecimiento. Una plantación de 10 mil árboles podría capturar entre 100 y 250 toneladas de CO₂ anualmente, y más de 4 mil toneladas en un horizonte de 20 años.

En materia de partículas contaminantes, las hojas funcionan como filtros naturales que retienen partículas suspendidas (PM10 y PM2.5), polvo y metales pesados, contribuyendo a la mejora de la calidad del aire y la salud pública, lo mismo que disminuyen la isla de calor urbana  ya que la cobertura arbórea puede reducir la temperatura local entre 1 y 4 grados Celsius, y disminuye la demanda energética en edificios, lo que mitiga riesgos asociados a olas de calor.

En el rubro de agua, se registra mayor infiltración y recarga de acuíferos, las raíces raíces mejoran la estructura del suelo, incrementan su capacidad de absorción y reducen la escorrentía superficial; reducción de inundaciones urbanas: Una cobertura arbórea adecuada puede disminuir entre 15 y 30 por ciento la escorrentía local y reducir la presión sobre el sistema de drenaje pluvial.

También tiene impactos en la biodiversidad al incrementar la fauna urbana. Una plantación diversa puede aumentar entre 20 y 60 por ciento la presencia de aves locales y favorecer polinizadores como abejas y mariposas. La creación de corredores biológicos significa recuperación de especies nativas, como lo indica la política ambiental del Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres (UNDRR, por sus siglas en inglés) la eficacia de enfriamiento de los árboles en las ciudades está determinada por el clima de fondo, la morfología urbana y las características del árbol. En un trabajo de investigación al respecto, tomando en cuenta 182 casos,  sobre los efectos de enfriamiento de los árboles urbanos en 17 climas en 110 ciudades o regiones globales. Se desprende que la implantación de árboles reduce las temperaturas máximas mensuales por debajo de 26 °C en el 83 por ciento de las ciudades.

Asimismo, los árboles pueden reducir la temperatura a nivel peatonal hasta 12°C mediante grandes bloqueos de radiación y transpiración. En climas tropicales, templados y continentales, el uso mixto de árboles caducifolios y perennes en morfología urbana abierta proporciona aproximadamente 0,5°C más de refrigeración que un enfoque de una sola especie.