Un problema latente en Puebla y en el país es la falta de agua.
Sabedor del escenario, el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Alejandro Armenta, señaló que la escasez del agua debe ser considerada como un asunto de seguridad nacional, por lo que, “los poderes públicos no pueden ser omisos ante una circunstancia que nos pueda llevar a una tragedia”.
Por ello, el oriundo de Acatzingo indicó que al interior del Senado de la República se han presentado iniciativas para garantizar el uso, aprovechamiento y transformación de las aguas saladas y la transferencia de tecnologías que permitan atender este tema de manera oportuna.
Explicó que dicha iniciativa tiene como objetivo fomentar el tratamiento de las descargas industriales y domésticas, para atender la demanda del agua, sobre todo en el consumo ciudadanos y sus usos en el campo.
En conferencia de prensa, el legislador poblano advirtió que México se encuentra dentro de los 20 países del mundo que tienen una crisis en materia de suministro y aprovechamiento de agua para el consumo humano, agrícola e industrial.
El aprovechamiento del vital líquido no sólo es un derecho humano, implica prever su consumo, potabilización y su aprovechamiento racional, tal como los dictan los compromisos internacionales, destacó.
“Es un tema complejo que requiere de inversiones y que representa una necesidad humana”, apuntó.
Alejandro Armenta consideró que en el futuro inmediato se tienen que invertir recursos para el aprovechamiento del agua pluvial y para la transformación del agua salada de los mares, y desde luego para el aprovechamiento de las viviendas.
El cambio climático, refirió, impacta todos los continentes, genera afectaciones y tragedias en diversos países, pues ha hecho que la lluvia y la sequía se den en ciclos y temporadas diferenciadas.
“No se trata de alertar, sino de entender y adelantarnos a una circunstancia de la cual tenemos responsabilidad”, manifestó.
Tienen que atenderse la explotación, el aprovechamiento de los recursos hídricos pluviales, subterráneos y los de las zonas marítimas
Recordó que el programa implementado por el Gobierno federal “Sembrando Vida” que busca reforestar al país, es una política oportuna, que busca revertir el calentamiento global.
Por eso, puntualizó, es fundamental que se impulsen acciones integrales, como la Ley de Economía Circular que está en Diputados, la cual “debe de aprobarse ya sin demora”, para garantizar estímulos a empresas privadas y públicas que reutilizan los derechos orgánicos e inorgánicos.
Es un tema integral, señaló, que requiere de la participación de los tres órdenes de gobierno, a fin de proveer más recursos que permitan atender los temas de seguridad, los temas de salud, y los temas de orden prioritario, como son los temas del agua.

La advertencia del IMCO
El pasado 9 de febrero, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) indicó que en los últimos años la disponibilidad de agua potable en el país se ha reducido y va a reducirse aún más, por lo que es urgente una actualización a las políticas de gestión, distribución y regulación de ese recurso natural.
Según un informe hecho por el IMCO, destacó que, en 1960, el agua disponible para cada mexicano era de 10 mil metros cúbicos, en el 2000 pasó a ser de cuatro mil m3 y en 2020, esa cantidad se redujo hasta tres mil 200; sin embargo, para 2030 las cosas se pondrán peor, pues se estiman tres mil metros cúbicos por persona.
El IMCO compartió que las zonas más afectadas del país son el norte y centro, y recalcó que “México enfrenta retos importantes para la gestión del agua”, en los que, para su solución, se deben considerar aspectos como el crecimiento de las urbes, el aumento de habitantes, las sequías e inundaciones y los usos de agua por zona.
El IMCO destacó que hay cuatro áreas de oportunidad en las cuales se puede trabajar y tratar de hacer frente al problema de abasto de agua que ya existe y se intensificará rumbo a 2030. Las áreas son: agua que viene de cuerpos de agua superficiales, aguas subterráneas, agua de lluvias y sequías.
Datos arrojan que el 60 por ciento del agua potable viene de cuerpos de agua superficiales, como lagos, ríos arroyos, lagunas o humedales, pero según el IMCO, el principal problema de esas zonas es la contaminación, por aguas residuales domésticas, industriales, agrícolas o ganaderas.
Respecto a las aguas subterráneas, la sobreexplotación es el principal problema, pues afecta a personas e industria y “eleva los costos de extracción del agua y ocasiona hundimientos en el terreno”; en el tema de las lluvias, en el país la precipitación anual ha crecido, principalmente por el cambio climático, explicó el IMCO.