La investigación comenzó a reconstruir las últimas horas de Rubén Alberto Curiel Tejeda. Entre los indicios quedó un mensaje póstumo, conversaciones con compañeros de trabajo y un arma de fuego cuya procedencia todavía deberá explicar la Fiscalía.

Cinco días después de su muerte, la fiscal general del Estado, Idamis Pastor Betancourt, reveló nuevos detalles del caso y señaló que las pruebas reunidas hasta ahora sostienen la hipótesis de que el exfiscal se quitó la vida.

Curiel Tejeda murió la noche del 24 de septiembre. Eran cerca de las 21:00 horas cuando ocurrió el hecho en el sótano tres del Centro Integral de Servicios (CIS) de Angelópolis, donde fue localizado con una herida producida por arma de fuego.

La causa de muerte, de acuerdo con los resultados forenses dados a conocer por la fiscal, fue un traumatismo craneoencefálico.

Pero alrededor de aquella noche quedaron preguntas.

Una de ellas conduce directamente al arma.

Pastor Betancourt explicó que Rubén Curiel no tenía permiso ni registro para utilizar o portar un arma de fuego. La Fiscalía deberá establecer ahora cómo llegó a sus manos y cuál es su procedencia.

Los estudios periciales aportaron otro elemento: los indicios recabados por los investigadores señalan que fue el propio exfuncionario quien accionó el arma encontrada durante las diligencias.

También quedó un último mensaje.

La fiscal confirmó que Curiel Tejeda dejó un texto póstumo, elemento que fue incorporado a la carpeta de investigación y que forma parte de la reconstrucción de lo sucedido.

En los días y horas previos, además, habría hablado con algunos de sus compañeros sobre dificultades en su relación conyugal. La Fiscalía analiza esos testimonios como parte del contexto personal que pudo anteceder a su muerte, sin que ello constituya por sí mismo una explicación definitiva de lo ocurrido.

Las piezas reunidas hasta ahora, el mensaje, las conversaciones, el arma y los resultados de los peritajes, llevaron a la Fiscalía poblana a sostener la hipótesis de suicidio.

No obstante, el expediente permanece abierto.

Rubén Alberto Curiel Tejeda conocía desde dentro el trabajo ministerial. Antes de incorporarse como coordinador general jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, formó parte de la Fiscalía General del Estado y llegó a desempeñarse como encargado de despacho de la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción.

Ahora es la institución de la que alguna vez formó parte la encargada de reconstruir sus últimas horas.

La investigación deberá todavía responder una de las interrogantes que permanecen abiertas: de dónde provino el arma que fue encontrada aquella noche en el CIS de Angelópolis.