De pie tras el pódium con el lema institucional al frente, José Luis García Parra ajusta la postura, mide las palabras y traza una frontera que en época de elecciones suele volverse difusa: la que separa la oficina pública de la contienda política.
Durante el programa Derecho de Réplica, con la mirada puesta en los micrófonos, el coordinador del Gabinete de Puebla acude a la reunión con los medios para dejar un mensaje claro. Sabe que el ambiente político comienza a calentarse afuera, pero adentro, sostiene, la orden es guardar distancia.
"Somos respetuosos de la ley. No vamos a participar en el proceso electoral", pronuncia con tono pausado, subrayando cada sílaba con ademanes firmes sobre la tribuna.
Para el funcionario, la ecuación del gobierno debe mantenerse simple en tiempos convulsos, mientras los partidos discuten nombres, tejen alianzas y diseñan pancartas, los escritorios de la burocracia deben seguir ocupados en la rutina del servicio. "Serán los partidos de la coalición quienes determinen sus estrategias, sus perfiles y quienes hagan las campañas", aclara, delegando la contienda a quienes les toca dar la batalla en la calle.
García Parra habla desde la confianza que busca transmitir la gestión. Alza la mano izquierda para señalar los resultados presentados minutos antes y apela al trabajo diario como el verdadero argumento institucional frente a la ciudadanía. Menciona los liderazgos de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Alejandro Armenta no para abrir un debate electoral, sino para enmarcar la disciplina de un equipo que, según promete, seguirá trabajando sin descanso por las y los poblanos.
El mensaje termina y el funcionario reacomoda sus apuntes. La raya ha sido trazada en el papel y en el estrado: la política electoral correrá por su propio carril, mientras el gobierno intenta mantenerse al margen, con la pluma lista solo para la firma de gobierno.











