En medio de una nueva tensión entre México y Estados Unidos, las gobernadoras y los gobernadores de la Cuarta Transformación decidieron hablar con una sola voz. El mensaje no fue diplomático ni ambiguo: México es libre, independiente y soberano, y sus decisiones —advirtieron— corresponden únicamente a los mexicanos.
El pronunciamiento, firmado también por el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, aparece mientras la cancelación de visas estadounidenses a políticos mexicanos vuelve a colocar la relación bilateral en terreno sensible. El caso de Andrés Manuel López Beltrán terminó por elevar el tono: él denunció una motivación política y Claudia Sheinbaum calificó las decisiones de Washington como injerencistas.
Los mandatarios de la 4T colocaron entonces una línea divisoria. De un lado, dijeron, está un movimiento surgido de la lucha social y comprometido con la justicia, la democracia y la soberanía; del otro, quienes —desde su perspectiva— buscan desacreditarlo mediante amenazas, presiones y campañas de desinformación.
“No vamos a abandonar al pueblo ni sus causas más nobles”, escribieron. Y frente a quienes buscan “dividir, desinformar o sembrar miedo”, ofrecieron responder con trabajo y resultados. El desplegado traslada así una coyuntura diplomática al terreno de la identidad política y convierte la defensa de la soberanía en una bandera de cohesión interna.
El cierre resume la dureza del mensaje. “A los traidores a la patria siempre los juzga la historia”. Una frase que, más allá de la coyuntura, muestra cómo el conflicto por las visas y las acusaciones provenientes de Estados Unidos comienza a convertirse también en parte de la disputa política mexicana rumbo a 2027.











