Los sonidos cotidianos no sólo acompañan la vida urbana: también forman parte de la historia, la identidad cultural y las formas de convivencia de una ciudad. Bajo esta premisa, especialistas nacionales e internacionales se reúnen para analizar la relación entre el paisaje sonoro, el espacio público y la ciudadanía.
Durante la inauguración del Tercer Coloquio Internacional “Paisaje sonoro, espacio público y ciudadanía en centros históricos y urbanos”, Gloria Carola Santiago Azpiazu, directora de la Facultad de Arquitectura de la BUAP, destacó la importancia de estudiar los sonidos y su impacto en el entorno urbano.
El encuentro, organizado por la BUAP y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se desarrolla del 5 al 7 de octubre y reúne a estudiantes, docentes y profesionales para intercambiar conocimientos sobre acústica, diseño, arquitectura y los fenómenos socioculturales relacionados con el sonido en las ciudades.
Luis Antonio Lucio Venegas, coordinador académico de Ciudad Universitaria 2, señaló que el coloquio también permitirá revalorizar el espacio público y generar corresponsabilidad en su conservación.
En un mensaje grabado, Yadira Zavala Osorio, rectora de la Unidad Azcapotzalco de la UAM, recordó que este encuentro surgió en el marco de la conmemoración por el 50 aniversario de esa universidad, con el propósito de abrir la discusión sobre la relación entre el sonido y la ciudad.
Durante la primera conferencia, Miguel Ausejo Prieto, vicepresidente de la Sociedad Española de Acústica, advirtió sobre la necesidad de que las ciudades del siglo XXI controlen la contaminación acústica y desarrollen alternativas para reducirla.
Explicó que el ruido tiene efectos en la salud física y psicológica de las personas, entre ellos molestias, alteraciones del sueño y otros cambios severos.
Durante tres días, los participantes abordarán el paisaje sonoro desde diferentes disciplinas, con la intención de comprender cómo aquello que se escucha en calles y espacios públicos también influye en la manera de vivir, reconocer y habitar las ciudades.











