Las leyendas mexicanas abandonaron por un momento los relatos de tradición oral para cobrar vida entre circuitos, sensores y mecanismos robóticos. La Llorona, el monje sin cabeza y la temida tlahuelpuchi fueron algunos de los personajes que estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) recrearon durante el Cocotrón 2026.
El concurso, organizado por la Facultad de Ciencias de la Electrónica y la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura (VEDC), reunió a 36 estudiantes de nivel medio superior y superior, distribuidos en 12 equipos.
Con creatividad, conocimientos tecnológicos y habilidades artísticas, los participantes diseñaron personajes animatrónicos inspirados en mitos y leyendas de México, en un ejercicio que combinó la mecánica, la electrónica, la robótica y las artes plásticas.
Entre las figuras representadas destacó la tlahuelpuchi, un ser de la tradición oral de los pueblos nahuas descrito como una mujer que se alimenta de la sangre de los niños, especialmente de los recién nacidos.
También cobraron forma la leyenda de la mujer con la boca cortada, el monje sin cabeza, Balam —jaguar en lengua maya— y la Llorona, personajes que formaron parte de la exhibición realizada en el gimnasio del Edificio Carolino.
Durante la inauguración, Rosalinda Merino Calderón, encargada de despacho de la VEDC, reconoció el ingenio y la creatividad de los estudiantes, así como el trabajo desarrollado para presentar sus proyectos.
Por su parte, Daniel Mocencahua Mora, precursor del Cocotrón, explicó que el propósito del certamen es fomentar la reflexión sobre la tecnología, su utilidad y sus aplicaciones, mediante el trabajo colaborativo entre distintas disciplinas.
En esta edición participaron alumnos de facultades como Ciencias de la Electrónica, Computación y Artes Plásticas, además de estudiantes del nivel medio superior.
El concurso también contempló premios económicos para los tres primeros lugares: 10 mil pesos para el equipo ganador, seis mil para el segundo y cuatro mil para el tercero.
Con el Cocotrón 2026, la BUAP abrió un espacio donde la imaginación, la tecnología y la cultura popular mexicana convergieron para transformar antiguas leyendas en creaciones animatrónicas.











