Las redes sociales volvieron a colocar a la diputada local Graciela Palomares Ramírez frente a un espejo incómodo. Además, llamó a políticos, partidos y ciudadanos a revisar la manera en que se comunican y confrontan en el espacio digital.
Palomares sostuvo que las burlas, descalificaciones y expresiones de violencia verbal que circulan todos los días en las plataformas no son un fenómeno exclusivo de la política, sino parte de un comportamiento que atraviesa a la sociedad y que también se reproduce en los contenidos de entretenimiento.
Para ilustrarlo recurrió a uno de los programas más comentados de la televisión nacional: La Casa de los Famosos. A su juicio, la popularidad del reality, las discusiones que provoca y la intensidad con la que las audiencias toman partido por sus participantes también permiten observar algunas de las formas en que actualmente se construyen las relaciones y las conversaciones públicas.
“Es un reflejo de nuestra sociedad. ¿Está bien? ¿Debemos cambiar? Pues sí”, expresó.
La legisladora reconoció que quienes ocupan un cargo público permanecen bajo el escrutinio constante de los usuarios de redes sociales. Basta, dijo, con revisar las publicaciones de cualquier representante popular para encontrar críticas legítimas, pero también burlas, insultos y ataques personales.
Sin embargo, planteó que esa violencia cotidiana va mucho más allá de quienes tienen acceso a una tribuna, una cámara o un micrófono.
“Nosotros, porque ostentamos un cargo público, porque hemos trabajado, hemos tenido la intención de levantar la mano, de participar en un instituto político y después tener una representación (...) pero ¿cuántos ciudadanos allá afuera no están, lamentablemente, porque no hay un micrófono frente a ellos?”, cuestionó.
Desde su perspectiva, el problema no debe reducirse a señalar a quienes protagonizan programas de televisión o escriben comentarios ofensivos en internet. La discusión, sostuvo, también debería alcanzar a quienes consumen, comparten y amplifican esos contenidos.
Palomares extendió esta reflexión a los partidos políticos y a quienes ejercen cargos públicos, a quienes pidió revisar sus propias formas de comunicación y asumir la responsabilidad que tienen en la construcción del debate público.
El llamado ocurre después de la controversia que sostuvo con la diputada federal Nay Salvatori, también vinculada con Morena, luego de que ambas trasladaron sus diferencias a las redes sociales mediante señalamientos y críticas que provocaron una amplia reacción entre usuarios.
La confrontación convirtió precisamente a las plataformas digitales en escenario de una disputa política y personal, y volvió a poner sobre la mesa los límites entre el debate, la crítica y la descalificación entre representantes populares.
Tras ese episodio, Palomares llamó a dejar de normalizar las ofensas y la violencia verbal y consideró que la revisión debe comenzar tanto entre quienes ejercen responsabilidades públicas como entre quienes participan diariamente de la conversación digital.
Para la diputada, el desafío no termina en moderar lo que se publica detrás de una pantalla. Se trata, dijo, de mirar con mayor atención aquello que la sociedad consume, celebra y reproduce, porque las redes sociales y hasta los programas de entretenimiento terminan mostrando, en alguna medida, el rostro de quienes los observan.











