El Centro de Apoyo Emocional y Terapia Ocupacional (CAETO) de la BUAP se ha consolidado como un referente de bienestar animal y salud mental, logrando una transformación profunda tanto en la comunidad universitaria como en sus integrantes de cuatro patas.
De acuerdo con Héctor Moisés Álvarez Peral, coordinador del centro, el 75 por ciento de los perros que hoy forman parte de las terapias provienen de situaciones de calle o maltrato.
Lo que para muchos fue un pasado de abandono, hoy se ha convertido en una misión de servicio. El CAETO proporciona un manejo integral de estos caninos, quienes tras un proceso de rehabilitación, entrenamiento y cuidados médicos, se integran como facilitadores emocionales para estudiantes y personal de la institución.
"No solo se trata de darles un hogar, sino de reconocer su capacidad para sanar. Tres de cada cuatro perros en nuestro programa tuvieron un inicio difícil, pero hoy son piezas clave para el equilibrio emocional de nuestra comunidad", destacó Álvarez Peral.
El éxito del programa radica en su enfoque científico y empático. El proceso incluye la rehabilitación física y emocional; además, los caninos aprenden a identificar y reaccionar ante situaciones de estrés o ansiedad en los humanos.
Los perros actúan como un puente para reducir niveles de cortisol y mejorar el estado de ánimo de quienes acuden al centro.
Este esfuerzo de la BUAP no solo promueve la tenencia responsable, sino que dignifica la vida de animales que antes eran invisibles para la sociedad, convirtiéndolos en héroes que brindan consuelo y terapia ocupacional.










